LA  CONQUISTA DEL ESPACIO un trabajo de José Oliver Sinca

  MISION: EXOMARS (2016-2020)

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Jose Oliver ENCICLOPEDIA DE LA ASTRONAUTICA  

   EXOMARS AMBICIOSO PROYECTO DE EUROPA (DESARROLLO DE LA MISION)

 

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15 de octubre de 2017, como si de un parte meteorológico se tratara debemos decir que en la región de Tharsis hay difusas nubes de hielo de agua, cielo brumoso y una brisa ligera, esto es lo que se ha determinado de una fotografía enviada por la nave TGO (Trace Gas Orbiter), aunque la captó hace unos meses.

 Abajo, a 630 km al oeste del volcán Arsia Mons, el más meridional de los volcanes Tharsis, los contornos de los antiguos flujos de lava dominan la superficie. Las rayas oscuras se deben a la acción del viento en las arenas basálticas de color oscuro, mientras que los parches más rojos son el polvo soplado por el viento. También se puede ver un puñado de pequeños cráteres de impacto.  El compuesto de falso color que se muestra aquí se hizo a partir de imágenes tomadas con CaSSIS (Colour and Stereo Surface Imaging System), en los canales de infrarrojo cercano, rojo y azul. La imagen está centrada a 131º O / 8.5º S. La resolución del suelo es de 20,35 m/píxel, y la imagen tiene aproximadamente 58 km de ancho. En el momento en que se tomó la imagen, la altitud era de 1.791 km, produciendo una velocidad de pista de tierra de 1.953 km/s.

Este ingenio sigue su operación de Aerobraking, esperando que llegue el año 2018 para iniciar lo que será su misión científica en órbita de Marte.

 

25 de agosto de 2017, recodemos que habíamos dejado a TGO (Trace Gas Orbiter) comenzando su proceso de aerobraking, esto era por allá el mes de marzo de este 2017. Prácticamente no ha habido noticias sobre esta maniobra, lo cual indicaba que todo iba según lo previsto, y así ha sido.

La operación de aerobraking está programada con una duración de 11 meses, de tal manera que entre los meses de marzo y junio el navío redujo su periodo orbital de 24 a 14 horas, lo cual implica que cuanto menos sea el periodo más se ha de incrementar el seguimiento del vehículo. Un posible error en el frenado atmosférico podría acarrear la perdida de la TGO.

Como se puede ver en el grafico de reducción de periodo en el pasado mayo no se comportó como estaba programado, la razón es que los técnicos de ESOC (European Space Operations Center) percibieron un sobre calentamiento de la nave cuando rozaba la atmósfera marciana, por tal motivo modificaron los cálculos previstos para ganar seguridad.

El 25 de junio se ordenó a la TGO suspender sus operaciones de aerobraking por estar Marte y la Tierra en conjunción con el Sol, es decir cuando el Sol se encuentra justo en medio del planeta y nuestro globo. Por seguridad se subió la periapsis a unos 200 kilómetros, allí no encontraría rastros de la atmósfera de Marte. Tengamos en cuenta que cuando se produce un episodio de conjunción no se le pueden enviar comandos a los ingenios espaciales, pues la presencia del Sol anularía o modificaría esas sentencias llegando a las naves códigos ilegibles que pondrían en peligro su integridad. Este fenómeno ocurre una vez cada dos años, en el actual comenzó el 18 de julio y se alargó hasta el 4 de agosto.

Después de despertar de su descanso por la conjunción de este verano, el software de TGO se actualizó el 14 de agosto (basado en fallas encontradas durante el inicio de aerobraking). La actualización de software tomará al menos dos semanas y consistirá en cargar el parche, cambiar el satélite en modo seguro y luego verificar la correcta instalación e implementación. El nuevo software ha consistido en enviar cuatro lotes de comandos con un peso total de 3MB. Una vez que se hayan cargado los dos ordenadores principales con las nuevas sentencias se procederá a reanudar el aerobraking. Antes el 30 de agosto hay pendiente una leve corrección de trayectoria, será la mayor de 9 maniobras con un cambio de velocidad de 5.3 m/s lo cual provocará que la periapsis baje hasta los 140 kilómetros sobre la superficie marciana. Las 8 restantes se moverán entre los cambios de velocidad de 0.8 y 0.2 m/s, lo cuan incidirá en bajar la periapsis al principio en unas decenas de kilómetros y las últimas entre 2 y 3 kilómetros por encendido.

El resultado final de todas eses maniobras debe estar patente el 19 de septiembre, cuando TGO obtenga una periapsis entre 110-115 kilómetros, lo cual significa que su estructura notará las capas altas de la atmósfera de Marte, es decir estará inmersa de nuevo en un frenado aerodinámico severo. 

 

3 de julio de 2017, mientras el TGO (Trace Gas Orbiter) de la misión ExoMars 2016 está realizando su aerobraking, para reducir los parámetros orbitales, la agencia espacial rusa Roscosmos ha manifestado que sigue los plazos de entrega de lo que será el ExoMars 2020.

Dos dispositivos rusos que se montarán en el Mars Rover de la misión ExoMars 2020 están casi listos, para finales de 2017 serán entregados a la Agencia Espacial Europea (ESA).
ExoMars es el primer proyecto en la historia de la colaboración entre la Unión Europea y Rusia que busca la vida en Marte.

"Los dispositivos rusos para el rover europeo de la misión 2020 están en un alto grado de preparación. Hemos completado las pruebas de diseño y acabado, y en el otoño de 2017 estaremos listos para suministrar a la Agencia Espacial Europea muestras de vuelo, para su instalación en el rover", dijo Rodionov. El funcionario agregó que un modelo de módulo de aterrizaje para la segunda etapa de la misión ExoMars 2020 sería montado y enviado a Italia para pruebas a finales de 2018. Según Vladimir Nazarov, jefe del Departamento de Control Terrestre y de Operaciones del IKI, el módulo de aterrizaje para la segunda etapa de la misión estaría equipado con dos computadoras de a bordo: una rusa y una europea.

 

23 de mayo de 2017, siete largos meses han tenido que transcurrir para que los ingenieros del ESA (Agencia Espacial Europea) y gabinetes técnicos independientes, llegaran a las distintas conclusiones de los sucedido aquel 19 de octubre de 2016.

Efectivamente, el día que la nave de descenso Schiaparelli, EDM (Entry, Descent and landing demostrator Module), dio con su estructura sobre la superficie de Marte destruyéndose completamente. Gran parte del descenso de seis minutos fue como se esperaba: el módulo entró en la atmósfera correctamente, con el protector térmico protegiéndolo a velocidades supersónicas. Los sensores en los escudos delanteros y traseros recogieron datos científicos y de ingeniería útiles sobre la atmósfera y el escudo térmico.

La telemetría de Schiaparelli fue retransmitida a la nave principal, que estaba entrando en órbita alrededor del Planeta Rojo al mismo tiempo, la primera vez que esto se había logrado en la exploración de Marte. Esta transmisión en tiempo real resultó invaluable en la reconstrucción de la cadena de eventos que siguieron. Al mismo tiempo que el orbitador registró las transmisiones de Schiaparelli, el orbitador Mars Express del ESA también monitorizó la señal portadora del módulo de descenso, del mismo modo que el Telescopio Gigante Metrewave de la India.

Alrededor de tres minutos después de la entrada atmosférica, el paracaídas se desplegó, pero el módulo experimentó altas tasas de rotación inesperadas. Esto resultó una breve 'saturación', donde se superó el rango de medición esperado de la IMU(Inertial Measurement Unit), que mide la velocidad de rotación del Lander. La saturación resultó provocó un gran error de estimación de altitud por parte del software del sistema de guía, navegación y control. Debido a esta circunstancia el GNC (Guidance, Navigation and Control) interpretó que la nave estaba invertida 165º, es decir, casi con la coraza térmica mirando hacia atrás. Una vez que el paracaídas estuvo inflado totalmente, la velocidad de descenso era nominal y las oscilaciones del vehículo eran < 3º. La coraza protectora delantera fue desprendida tal y como estaba previsto 40 segundos después de la apertura total del paracaídas y 15 segundos después entró en concurso los RDA (Radar Doppler Altimeter). Debido a la posición invertida durante la apertura del paracaídas el GNC mantuvo la posición como si Schiaparelli estuviera aun al revés, cuando le llegaron los datos del RDA los interpretó como si aun estuviera a 165º, y debido que su software trabaja según los cosenos, los cosenos de ángulos > de 90º “son negativos”.

La estimación incorrecta de la altitud, cuando se combinó con las mediciones posteriores del radar, dio lugar a que el ordenador calculara que estaba por debajo del nivel del suelo. Esto repercutió en la liberación temprana del paracaídas y la cáscara trasera, un disparo breve de los propulsores durante sólo 3 segundos en lugar de 30 segundos, y la activación del sistema de tierra como si Schiaparelli hubiera aterrizado. El complejo de instrumentos que debían trabajar en superficie devolvió un paquete de datos de mantenimiento antes de que se perdiera la señal. En realidad, el módulo estaba en caída libre desde una altitud de unos 3,7 km, resultando una velocidad de impacto estimada de 540 km / h, 37 segundos antes de un descenso correcto y controlado.

"Curiosamente, si la saturación no hubiera ocurrido y las etapas finales de aterrizaje hubieran tenido éxito, probablemente no habríamos identificado los otros puntos débiles que contribuyeron al percance", señala Jan Woerner, Director General de la ESA. "Como resultado directo de esta investigación, hemos descubierto las áreas que requieren una atención especial que beneficiará a la misión 2020".

 

Después de todo lo anterior hay que saber el motivo de que el vehículo quedara en posición invertida en el momento del hinchado del paracaídas, que a la sazón fue lo que originó todo el cumulo de datos contradictorios. Durante estos meses se han estos haciendo simulaciones con la aportación de la experiencia de la JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA, y efectivamente en ciertas condiciones de atmósfera, viento, velocidad etc., se pudo reproducir el volteo de la cápsula en ese momento especifico. Por lo tanto en las pruebas previas al diseño de Schiaparelli, en los laboratorios del ESA (Agencia Espacial Europea) no se pudo observar el efecto que acontecería en Marte.

Por lo tanto, los ingenieros han determinado que los contribuyentes potencias para provocar esa tasa de movimiento angular pueden ser principalmente:

  • Presencia de gran viento en el momento de hinchar el paracaídas.

  • Oscilación del propio paracaídas en el momento de abrirse.

  • Gran movimiento de la copa del paracaídas en el momento de su apertura y mientras los tirantes no estaban tensos.

  • Hinchado asimétrico de la copa del paracaídas.

 

Algo similar sucedió en el año 2004 cuando por parte de la NASA llegaron a Marte los dos rover de la MER(Mars Exploration Rover). Al parecer el desgaste no uniforme de la coraza térmica de la Opportunity origino un movimiento angular similar, pero en ese caso no tuvo consecuencias para la misión. No obstante, el ESA está mucho más en la línea de un problema con la apertura del paracaídas.

Pero hay un problema indirecto para solucionar, si la IMU no hubiera mantenido durante tanto tiempo (> 1 segundo) los datos de saturación activos, el aterrizaje hubiera sido exitoso, pues al recibir las siguientes lecturas, una vez estabilizada la cápsula con el paracaídas perfectamente hinchado, el descenso se hubiera corregido de forma automática. Pero claro, entonces nunca se hubiera sabido el verdadero origen del error. Se ha aconsejado que los datos de una posible saturación de la IMU se borren al cabo de 15 ms, para evitar que rotaciones accidentales y de muy corta duración incidan en el curso de un descenso de este tipo.

Mientras tanto, el Trace Gas Orbiter ha comenzado su aerobraking de un año en las franjas de la atmósfera, que lo entregará a su órbita científica a principios de 2018. La nave espacial ya ha demostrado que sus instrumentos científicos están listos para trabajar en dos oportunidades de observación en noviembre y marzo .

 

28 de marzo de 2017, tal y como se dijo ayer los responsables científicos del ESA (Agencia Espacial Europea) decidieron cual sería el punto donde el rover de ExoMars 2020 aterrizará sobre la superficie de Marte. Ese lugar es el esperado, Oxia Planum, y como lugar de reserva se ha decidido Mawrth Vallis, la elipse de aterrizaje de 120 x 19 km no debe contener características que puedan poner en peligro el aterrizaje, el despliegue de las rampas de plataforma de superficie, para que el rover salga y la conducción del vehículo móvil. Esto significa escudriñar la región para pendientes empinadas, material suelto y grandes rocas.

Todos los sitios se encuentran justo al norte del ecuador, en una región con muchos canales que atraviesan desde las tierras altas del sur hasta las tierras altas del norte. Como tales, preservan un rico registro de la historia geológica del pasado húmedo del planeta hace miles de millones de años, y son objetivos principales para misiones como ExoMars que están buscando firmas de vida pasada en Marte.

Los esfuerzos se centrarán ahora en la comprensión de estos dos sitios en el mayor detalle posible. Desde el punto de vista científico, esto incluye identificar sitios específicos donde el rover podría usar su taladro para recuperar muestras de debajo de la superficie y definir posibles recorridos que podría hacer cubriendo hasta 5 km desde su punto de contacto para alcanzar el número máximo de lugares interesantes.

 

20 de marzo de 2017, el próximo lunes 27 de marzo los responsables del ESA (Agencia Espacial Europea) se han de reunir en ESTEC (European Space Research and Technology Centre), para decidir los dos lugares finalistas para el descenso del rover de la misión ExoMars 2020.

El rover ExoMars y la plataforma de superficie se lanzarán en 2020. El objetivo principal es aterrizar en un sitio con alto potencial para encontrar material orgánico bien conservado, particularmente desde la historia muy temprana del planeta. Mientras que la plataforma de la superficie permanecerá inmóvil en el sitio del aterrizaje, del rover se espera que pueda viajar varios kilómetros durante su tiempo de vida en Marte, y perforar dos metros debajo de la superficie para recoger las muestras para su análisis. Es más probable que las muestras subterráneas incluyan posibles biosignaturas químicas en buen estado de conservación, ya que la tenue atmósfera marciana ofrece poca protección de la radiación a moléculas complejas en la superficie.

En estos momentos Oxia Planum es el lugar con más votos, es un área baja que contiene rocas arcillosas significativas. Esto indica que el agua era una vez abundante aquí. También se recomendó que Oxia Planum fuera uno de los dos lugares de aterrizaje candidatos para la el lanzamiento en 2020, y que una segunda posibilidad se seleccionaría entre Aram Dorsum y Mawrth Vallis después de considerarlo debidamente. Aram Dorsum es una región plana cerca del ecuador marciano que incluye los restos de un canal sinuoso y llanuras de inundación circundantes. Mawrth Vallis contiene muchos depósitos sedimentarios ricos en arcilla y de capa fina que indican la presencia de mucha agua.

Cada equipo del lugar de aterrizaje presentará los resultados de sus investigaciones. Se pondrá de relieve la diversidad científica esperada del sitio, la accesibilidad de las formas geológicas interesantes, las condiciones de conducción para el rover, y proporcionar un ejemplo de una misión que podría realizarse a través de recorrer 3 kilómetros en la superficie.
En el segundo día del taller, los participantes votarán sobre los méritos relativos de los tres sitios. Los resultados se tendrán en cuenta, pero la decisión final de los dos lugares que seguirán hacia delante se hará público el día 28 siguiente. La decisión final sobre dónde aterrizar el rover se espera que tenga lugar a más tardar a mediados de 2019.

Pero tengamos en cuenta una circunstancia, se está hablando del lugar de aterrizaje de un rover sobre la superficie de Marte, y aun el ESA (Agencia Espacial Europea) no ha hecho un comunicado oficial sobre el origen real del terrible fracaso de su misión Schiaparelli.

 

16 de marzo de 2017, el ESA (Agencia Espacial Europea) ha dado por finalizado el periodo de calibración y prueba de los instrumentos de la TGO (Trace Gas Orbiter), a partir de hoy los ingenieros y el vehículo comienzan a ejecutar las maniobras para iniciar el aerobraking y el descenso de la trayectoria orbital.

Las últimas pruebas se llevaron a cabo del 5 al 7 de marzo desde una órbita diferente, e incluyeron procedimientos de control asociados con la toma de imágenes y la recolección de datos sobre la atmósfera del planeta. Por ejemplo, el instrumento Nadir y Occultation for Mars Discovery (NOMAD) hizo observaciones de prueba para ayudar a determinar los mejores ajustes para hacer futuras mediciones de traza de gases en la atmósfera. El metano en particular es de gran interés, en la Tierra se produce principalmente por la actividad biológica, y en menor medida por los procesos geológicos, como algunas reacciones hidrotermales. Entender cómo el metano del Planeta Rojo se produce tiene implicaciones extremadamente emocionantes.

Mientras tanto, el detector FREND (Fine Resolution Epithermal Neutron Detector) continuó recolectando más sobre el flujo de neutrones de la superficie. Eventualmente, estos datos se utilizarán para identificar sitios donde el agua o el hielo podrían estar ocultos justo debajo de la superficie. El sistema de imágenes en color y estéreo de alta resolución se activó para tomar una serie de imágenes, incluyendo calibraciones de estrellas, y otras apuntando a Marte. Un ejemplo se presenta aquí, tomado justo cuando el orbitador estaba cruzando la frontera entre el día y la noche, sobre el hemisferio sur.

"Estos ensayos generales permiten a nuestros equipos de ciencia afinar sus técnicas de adquisición de datos, incluyendo comandos de puntería, solucionar cualquier error de software y acostumbrarse a trabajar con los datos, con bastante antelación al inicio de la misión principal a partir del próximo año". Dice Hakan Svedhem, científico del proyecto del ESA. "Lo que estamos viendo hasta ahora es realmente prometedor para nuestros objetivos científicos".

A partir del próximo año, la nave hará sus observaciones desde una órbita casi circular de 400 km de altitud, circundando el planeta cada dos horas. Actualmente se encuentra en una órbita de un día, 200 x 33 000 km, pero utilizará la atmósfera para ajustar la órbita gradualmente mediante "aerobraking". En repetidas ocasiones, saltará y saldrá de la atmósfera en el punto más cercano, bajando su punto más distante a lo largo del año.

A principios de esta semana, los primeros comandos para el aerobraking se subieron, listos para ser ejecutados a partir de ayer. Durante las próximas semanas harán siete encendidos del motor que ajustarán su órbita como parte de un período de "entrada" antes del aerobraking principal. Esto provocará primero que el punto más cercano de la órbita se haya reducido a unos 113 km, por lo tanto sumergido en plena atmósfera marciana.

 

14 de marzo de 2017, como parte de los preparativos para su misión científica principal para analizar la atmósfera de los gases, que pueden estar relacionados con la actividad biológica o geológica, y los lugares de imágenes que podrían estar relacionados con estas fuentes, Trace Gas Orbiter ha llevado a cabo dos campañas para probar sus instrumentos científicos, uno el último noviembre y otro la semana pasada.

Presentado aquí es uno de los primeros pares de imágenes tomadas por la cámara de alta resolución del Orbiter el 22 de noviembre. Las imágenes juntas forman un par estéreo de la región Noctis Labyrinthus de Marte. La cámara toma una imagen mirando ligeramente hacia delante (imagen inferior en esta orientación), y luego, después de volar sobre el área, gira para mirar hacia atrás para tomar la segunda parte de la imagen (arriba), para ver la misma región de la superficie desde dos ángulos diferentes.

Las imágenes fueron tomadas por la cámara CaSSIS (Colour and Stereo Surface Imaging System); La escala aquí es de 7,2 m/píxel y las imágenes corresponden a un área en Marte de 15 x 45 km.

 

1 de marzo de 2017, la ExoMars 2016 orbital o TGO (Trace Gas Orbiter)  está preparado para comenzar su operación de aerobraking a partir del 15 de este mes de marzo, pero antes los técnicos del ESA (Agencia Espacial Europea) han programado al ingenio para realizar una de las más importantes acciones de calibración de todos sus instrumentos.

Durante estas dos semanas antes de iniciar el descenso orbital, ExoMars 2016 activará todas sus cámaras y espectrómetros para analizar la atmósfera, superficie y el satélite marciano Phobos. Posteriormente se efectuará un cambio de órbita, de la actual de 230-310 por 98.000 kilómetros y con un periodo de 4.2 días, se pasará a otra de 200 por 37.150 kilómetros y con solo día de periodo, siempre manteniendo los 74º de inclinación respecto al ecuador del planeta.

Como se ha comentado la fase de aerobraking tendrá una duración de un años, por lo tanto la verdadera misión científica del navío comenzará durante el año próximo.

 

7 de febrero de 2017, durante el pasado mes de enero, la nave ExoMars2016 realizó unos ajustes en su inclinación respecto al ecuador marciano. Gracias a tres encendidos de sus motores, en los días 19, 23 y 27, el navío cambió su inclinación de 7º en la llegada del pasado mes de octubre, hasta los 74º. El error cometido por los reactores apenas fue de unas décimas de porcentaje, lo cual significa que el error cometido en la inclinación es de fracciones de un grado, lo cual es trivial.

El 5 de febrero se realizó otro encendido para reducir la periapsis de 250 a 210 kilómetros sobre la superficie marciana, lo cual deja al navío en una posición perfecta para comenzar la secuencia de aerobraking del mes de marzo.

 

16 de diciembre de 2016, los técnicos del ESA (Agencia Espacial Europea) han comenzado sus trabajos para la programación de la nave TGO (Trace Gas Orbiter) con el fin que comience su zambullida en la atmósfera de Marte, de este modo durante todo el año 2017 irá cambiando su altura sobre el planeta mediante la técnica del aerobraking.

En estos momentos se encuentra en una órbita de 250 por 98.000 kilómetros, pero su órbita de trabajo ha de ser de 400 kilómetros circular. La campaña de aerobraking comenzará el 15 de marzo y se alargará por espacio de casi un año. En primer lugar, el 19 de enero, ajustarán el ángulo de la órbita con respecto al ecuador de Marte a 74º para que las observaciones científicas puedan cubrir la mayor parte del planeta. A continuación, para entrar en una órbita desde donde comenzar a aerobraking, el punto álgido se reducirá el 3 y 9 de febrero, dejando la embarcación en una órbita de 200 x 33 475 km que se completa cada 24 horas.

El aerobraking propiamente dicho comenzará el 15 de marzo con una serie de siete disparos de propulsión, aproximadamente uno cada tres días, que disminuirán constantemente la altitud de la embarcación en la aproximación más cercana: de 200 km a aproximadamente 114 km. Los expertos en dinámica de vuelo de nuestro centro de operaciones de ESOC (European Space Operations Center) trabajan en todas las misiones de la ESA, desde las de órbitas muy bajas, como Swarm y CryoSat, hasta las que exploran nuestro Sistema Solar, como lo hizo Rosetta. "Entonces la atmósfera puede comenzar su trabajo, tirándonos hacia abajo", dice Peter Schmitz. "Si todo va según lo planeado, se necesitará muy poco combustible hasta el final del aerobraking a principios de 2018, cuando los disparos finales circularizarán la órbita a 400 km".

 

6 de diciembre de 2016, si hace una semana TGO (Trace Gas Orbiter) remitía las primeras imágenes de la superficie de Marte en su primera órbita de calibrado, hoy ha hecho lo mismo en su segunda revolución, pero enfocando sus instrumentos al satélite marciano Phobos.

Esta roca de 27x22x18 kilómetros gira en torno al planeta a una altura de 6.000 kilómetros sobre la superficie y TGO lo ha podido fotografiar desde 7.700 kilómetros de distancia.

Aquí en la Tierra, y después de una reunión de los altos mandatarios de los diferentes países que conforman el ESA (Agencia Espacial Europea), se ha decidido dar una ampliación del presupuesto para ExoMars 2020 de 436 millones de €, además de firmar un global de recursos económicos de 1.450 millones de € para los proyectos europeos hasta el 2021. 

 

28 de noviembre de 2016, la nave orbital del programa ExoMars 2016 había quedado en una de las órbitas previas a su inicio de misión, pero eso no ha sido impedimento para comenzar el calibrado de sus instrumentos, incluidas las cámaras del equipo CaSSIS (Colour and Stereo Surface Imaging System).

El ESA (Agencia Espacial Europea) ha publicado los primeros datos aportados por la TGO (Trace Gas Orbiter), desde la periapsis marciana, a una altura entre los 230 y 310 kilómetros. Entre los días 20 y 28 de noviembre, TGO ha estado utilizando sus instrumentos para hacer un inventario de los gases raros de la atmósfera del planeta, que en volumen es algo menor del 1%. El metano, vapor de agua, dióxido de nitrógeno y el acetileno son algunas de las moléculas investigadas por ACS (Atmospheric Chemistry Suite), además de tomar imágenes de la superficie de Marte en un rango de resoluciones que van de los 60 a los 2.8 m/píxel, en algunos casos también en 3D.

Estos datos iniciales es solo el principio, pues debido a la órbita extremadamente elíptica el ingenio tiene muy poco tiempo de efectuar las mediciones. De los 4.2 días que dura una revolución, tan solo dispone de horas para que los instrumentos puedan hacer su trabajo.

En otro orden de cosas, y hablando de ExoMars 2020, el ESA ha solicitado a los gobiernos de la Unión Europea, junto con Canadá, una asignación de 400 millones de € más para poder seguir con la preparación de la misión del rover marciano. Como sabemos, por falta de recursos económicos la agencia europea tuvo que posponer el inicio de ExoMars 2018 hasta el 2020, de ahí su cambio de nombre. El futuro dependerá de la decisión de los mandatarios que se reúnen en breves días.

 

23 de noviembre de 2016, novedades sobre la investigación de lo acontecido al módulo Schiaparelli el pasado 19 de septiembre. Después de analizar montañas de datos, los técnicos del ESA (Agencia Espacial Europea) están poniendo “hilo a la aguja”, en estos momentos la sospecha recae en el sistema IMU (Inertial Measurement Unit) que debía medir la rotación del ingenio y por razones aun no explicadas llegó al máximo de su lectura. Esto llevó al sistema de gobierno de operaciones automáticas a pensar que Schiaparelli estaba mucho más bajo de lo real, es más, se cree que incluso los datos llegados a este dispositivo eran negativos, es decir que Schiaparelli estaba bajo la superficie. Por lo tanto y haciendo uso de las rutinas de programación, separó el paracaídas, encendió los motores, los apagó inmediatamente y activó los instrumentos de a bordo, pero la altura era de 3.7 kilómetros y el consiguiente impacto contra la superficie pudo llegar, según últimos cálculos a los 540 Km/h.

Según han hecho constar miembros de esta comisión de investigación, “...esto son condiciones muy preliminares. El resultado final podrá estar concluido a principios de 2017, por una junta de investigación independiente”.

 

18 de noviembre de 2016, seguimos a la espera de comunicados oficiales sobre la pérdida del módulo de descenso Schiaparelli, pero la misión ExoMars 2016 era algo más, mucho más. En efecto, la parte orbital de esta misión ya está dispuesta para comenzar su trabajo científico, TGO (Trace Gas Orbiter) está situada en estos momentos en una órbita inicial de periapsis entre los 230 y 310 kilómetros, con una apoapsis de 98.000 kilómetros y un periodo de 4.2 días.

La misión principal no comenzará hasta principios del año 2018, cuando el ingenio haya efectuado la operación de aerobraking y se sitúe en una órbita circular de 400 kilómetros. No obstante, los técnicos del ESA (Agencia Espacial Europea) tienen previsto ir activando los instrumentos la próxima semana, al menos durante dos órbitas completas, y verificar la calibración de los dispositivos, en esta ocasión enfocando los mismos a la superficie de Marte.

Uno de los instrumentos que han de actuar es el detector de flujo de electrones, FREND (Fine Resolution Epithermal Neutron Detector), su misión es analizar la superficie de Marte buscando la presencia de hidrógeno, el cual emigra por la acción de los rayos cósmicos, este hidrógeno es determinante para la localización de las posibles bolsas de agua, y puede detectarlo hasta una profundidad de 2 metros bajo la superficie.

En la segunda de las dos órbitas, está programado que las cámaras de la TGO busquen y fotografíen el mayor satélite de Marte, Phobos, posteriormente dedicara sus esfuerzos a ir observando la superficie pudiendo generar imágenes tridimensionales.